En defensa de la virginidad

El SIDA es una enfermedad que ha alcanzado proporciones de epidemia mundial. Aunque el siguiente artículo apareció originalmente en periódicos por toda Norteamérica y contiene información relacionada específicamente con los Estados Unidos, la investigación médica y científica, citada en él, tiene importancia universal. Este artículo ha sido adaptado para la distribución internacional.

El gobierno de los Estados Unidos ha gastado miles de millones de dólares de sus impuestos desde 1970, promoviendo los contraceptivos y las “relaciones sexuales sin riesgo” entre los jóvenes. ¿No es ya hora de que se pregunten lo siguiente?

¿Qué hemos obtenido con nuestro dinero?

Veamos los hechos:

•Los Centros Federales de los Estados Unidos para el Control de las Enfermedades calculan que hay ahora un millón de casos de infección del virus del SIDA (HIV) en toda la nación.

•Uno de cada cien estudiantes que van al centro de salud de la Universidad de Texas tiene el virus mortal.

•El porcentage de transmisión heterosexual del HIV ha aumentado 44% desde septiembre de 1989.

•Las enfermedades de transmisión sexual (STDs – sexually transmitted diseases por sus siglas en inglés) infectan a tres millones de jóvenes anualmente.

•El 63% de todos los casos de STD ocurren entre personas de menos de 25 años de edad.

•Un millón de nuevos casos de enfermedades de inflamación pélvica ocurren anualmente.

•1.3 millones de nuevos casos de gonorrea ocurren cada año, 8 y se han desarrollado tipos de gonorrea resistentes a la penicilina.

•La sífilis está en su nivel más alto desde hace 40 años, con 134.000 nuevas infecciones por año.

•500.000 nuevos casos de herpe ocurren anualmente; 10 se estima que el 16.4% de la población de Estados Unidos, entre las edades de 15 y 74 años, está infectada, hasta llegar a un total de más de 25 millones de estadounidenses. Entre ciertos grupos el porcentaje de infección es tan alto como el 60%.

•4 millones de casos de clamidia ocurren anualmente; 30% de los jóvenes entre los 15 y los 19 años de edad están infectados.

•Hay ahora 24 millones de casos del virus que causa el papiloma en los seres humanos (HPV), los cuales ocurren más frecuentemente entre los jóvenes.

•Hasta la fecha, más de 20 diferentes y peligrosas enfermedades de transmisión sexual están exténdiendose entre los jóvenes.

Añádale a esto los problemas asociados con un comportamiento sexual promiscuo: la infertilidad, el aborto y los recién nacidos infectados. El costo de esta epidemia es asombroso, tanto en sufrimiento humano como en gastos causados a la sociedad. Sin embargo, los expertos en epidemias nos dicen que esto es sólo el comienzo. Increíblemente, los líderes de las “relaciones sexuales sin riesgo” y los promotores de los condones, que nos han llevado a este desastre, todavía están determinando nuestras normas en relación con la sexualidad de los adolescentes. Sus ideas han fracasado, y ya es hora de reconsiderar sus métodos, los cuales han resultado ser un fiasco.

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que oímos a alguien decirles a los jóvenes el por qué es bueno que permanezcan vírgenes hasta que se casen? Se les ocultan los hechos, lo cual está trayéndoles trágicas consecuencias. A menos que aceptemos la realidad de la enfermedad que acecha a todos los seres humanos, la promiscuidad sexual de los adolescentes continuará y millones de jóvenes, que piensan que están protegidos, sufrirán por el resto de sus vidas. Muchos morirán de SIDA.

Sólo hay una manera segura de permanecer saludable en medio de una revolución sexual. Consiste en abstenerse de tener relaciones sexuales hasta el matrimonio, y después de casarse ser fiel a un cónyuge no infectado. Este es un concepto que fue ampliamente aceptado por la sociedad hasta la década de 1960. Desde entonces surgió una “mejor idea”; una idea que ahora amenaza a toda la familia humana.

Cuando se propone la abstinencia, surgen algunas preguntas inevitables, y ya es hora de que demos algunas respuestas claras:

¿Por qué, aparte de las consideraciones morales, cree usted que se les debe enseñar a los adolescentes a abstenerse de tener relaciones sexuales hasta que se casen?

Ningún otro método contra la epidemia de enfermedades de trasmisión sexual tendrá éxito. Las llamadas “relaciones sexuales sin riesgo” son una solución desastrosa en marcha. Los condones pueden fallar por lo menos en un 15.7% de los casos anualmente en la prevención de embarazos. Fallan en el 36.3% de los casos anualmente en la prevención de embarazos entre mujeres jóvenes y solteras, pertenecientes a clases minoritarias.  En un estudio de hombres homosexuales, la British Medical Journal [Revista facultativa británica] reportó un porcentaje del 26% de fallo debido a rotura o deslizamiento del condón. En vista de estos resultados, es obvioel por qué les hemos dado un nombre a aquellos que confían en los condones como un medio para evitar el embarazo. Los llamamos “padres”.

Teniendo en cuenta que una mujer puede concebir solamente unos pocos días al mes, sabemos que el porcentaje de fallo de los condones debe ser mucho más alto cuando se trata de prevenir enfermedades, ¡que puedan ser transmitidas los 365 días del año! Si los condones no se usan correctamente, o si se deslizan sólo una vez, se intercambian virus y bacterias, y comienza el proceso de la enfermedad. Un sólo error, después de 500 episodios “protegidos” es todo lo que se necesita pra contraer una enfermedad de transmisión sexual. El daño es hecho en un solo momento cuando la razón es dominada por la pasión.

Aquellos que dependen de un método tan inseguro deben usarlo apropiadamente en cada ocasión, y aun así hay un alto porcentaje de fallos, debido a factores fuera de su control. Es posible que la joven víctima, a quien las personas mayores le dicen que este pequeño dispositivo de goma elástica es “seguro”, no sepa que está arriesgándose a tener toda una vida de sufrimiento, y aún a morir, por un momento tan breve de placer. ¡Qué carga tan pesada para ser puesta sobre una mente y un cuerpo inmaduros!

En realidad, recientemente la Sección de Medicina de la Universidad de Texas descubrió que los condones son eficaces solamente en el 69% de los casos para evitar la transmisión del virus de inmunodeficiencia humana (HIV) en parejas heterosexuales. La doctora Susan Weller, de dicha Sección de Medicina, analizó 11 estudios independientes de casos de transmisión del HIV. Su conclusión fue: “Cuando se trata de la transmisión sexual del HIV, la ùnica manera eficaz para evitarla es no tener relaciones sexuales con alguien que tenga o pudiera tener el HIV”.

En una conferencia que tuvo lugar hace algunos años, ni uno de 800 sexólogos levantó la mano cuando se les preguntó si ellos confiarían en una delgada envoltura de goma elástica para protegerse al tener relaciones sexuales con una persona infectada con el HIV. ¿Quién podría culparlos? Ellos no están locos, después de todo. Y sin embargo, están totalmente dispuestos a decirles a nuestros jóvenes que las “relaciones sexuales sin riesgo” están a su alcance y que pueden “dormir” con cualquiera sin ninguna consecuencia.

Sólo hay una forma de protegernos de las enfermedades mortales que nos acechan. Es la abstinencia antes del matrimonio, y después la fidelidad mutua de por vida a un cónyuge no infectado. Cualquiera otra cosa podría ser mortal.

Esa posición no es realista hoy en día. Es una solución imposible de realizar; los jóvenes no la pondrán en práctica.

Algunos lo harán. Otros no. Sin embargo, sigue siendo la única respuesta. Pero consideremos una “solución imposible de realizar”. Desde 1970, el gobierno de los Estados Unidos ha gastado miles de millones de dólares promoviendo métodos anticonceptivos y las “relaciones sexuales sin riesgo”. Solamente este año, se desperdiciarán de esa manera cientos de millones de dólares de sus impuestos. ¿No es ya hora de que se pregunten qué han obtenido por su dinero? Después de 22 años y miles de millones de dólares, todavía aproximadamente el 58% de las muchachas menores de 18 años no usan un contraceptivo durante su primera relación sexual. Además, el promedio de los jóvenes tienden a tener relaciones sexuales sin protegerse por todo un año, antes de empezar a usar algún tipo de contraceptivo. Ese es el porcentaje de éxito de los expertos que llaman a la abstinencia “irreal” e “imposible de realizar”.

Aunque Estados Unidos gastara otros 50 mil millones promoviendo el uso del condón, la mayoría de los jóvenes no lo usarían constante y apropiadamente. La naturaleza del ser humano y la pasión del acto sexual, simplemente no les permite a los jóvenes románticos comportarse de una manera disciplinada.

¿Pero si usted supiera que un joven iba a tener relaciones sexuales, no le enseñaría acerca del uso apropiado del condón?

No, porque hacer eso tiene consecuencias imprevistas. Recomendar el uso del condón a los jóvenes inevitablemente comunica cinco ideas peligrosas: (1) que es posible tener “relaciones sexuales sin riesgo”; (2) que todo el mundo lo está haciendo; (3) que adultos responsables esperan que ellos lo hagan; (4) que es algo bueno; y (5) que sus compañeros saben que ellos creen estas cuatro cosas, las cuales promueven la promiscuidad sexual. Estos son mensajes muy destructivos para dárselos a los jóvenes.

Además, la información suministrada por Planned Parenthood [Paternidad Planificada] muestra que la razón principal por la que los jóvenes tienen relaciones sexuales es la presión de sus compañeros. Por lo tanto, cualquier cosa que hagamos que dé a entender que “todo el mundo lo está haciendo”, tendrá por resultado que más, no menos personas, empezarán a tener relaciones sexuales. Los programas de distribución de condones no reducen el número de jóvenes expuestos a enfermedades, sino que lo aumentan radicalmente.

Desde que el gobierno de los Estados Unidos empezó su principal programa de anticonceptivos en 1970, los embarazos de muchachas solteras han aumentado en un 87% entre las edades de 15 a 19 años. Asimismo, los abortos entre adolescentes aumentaron en un 67%; los alumbramientos de madres solteras subieron al 83.8%; y las enfermedades venéreas han infectado a una generación de jóvenes. Buen trabajo, consejeros sexuales. Brillante idea, senadores y congresistas. Buen sueño, Estados Unidos de América.

Después de haber cometido un disparate que ahora amenaza a la familia humana, uno podría pensar que los creadores de estos programas se retractarían y pedirían disculpas por sus errores. Pero en vez de hacer eso, continúan ejerciendo presión en el Congreso y en las corporaciones de los Estados Unidos para conseguir más dinero. Teniendo en cuenta la información errónea que existe en relación con este asunto, probablemente lo conseguirán.

Pero si usted fuera un padre o una madre y supiera que su hijo o hija está teniendo relaciones sexuales, ¿no preferiría que él o ella usara un condón?

¿Cuánto riesgo es aceptable cuando usted habla de la vida de su hijo o hija adolescente? En un estudio de parejas casadas en las cuales uno de los cónyuges estaba infectado con el HIV, se descubrió que 17% de las parejas que usaban condones para protegerse contrajeron el virus en un año y medio. Decirles a nuestros hijos adolescentes que “reduzcan el riesgo” a uno en seis (17%) no es mucho mejor que recomendarles que jueguen a la ruleta rusa. Las dos cosas son fatales, finalmente. La diferencia es que con un revólver la muerte es más rápida. Supongamos que su hijo o hija se hace miembro de un club de paracaidismo de seis miembros. Si usted supiera que uno de sus paracaídas fallaría irremediablemente, ¿le recomendaría que simplemente se abrochara bien los cinturones? Claro que no. Usted le diría: ¡Por favor, no saltes! ¡Tu vida está en peligro!” ¿Cómo podría un padre que ama a su hijo hacer algo diferente?

Los jóvenes no van a escuchar el mensaje de la abstinencia. Usted está realmente perdiendo el tiempo tratando de convencerlos de algo como eso.

Es un mito popular que los adolescentes son incapaces de entender que lo mejor para ellos es conservarse vírgenes hasta el matrimonio. Casi el 65% de todas las muchachas de escuela secundaria, menores de 18 años, son vírgenes.

Hace algunos años, se celebró un acontecimiento juvenil que no tenía en el programa ningún deporte, ni grupo de música “rock”. La única atracción era un ex presidiario llamado Harold Morris, hablando acerca de la abstinencia, entre otros temas. El coliseo tenía capacidad para 18.000 personas, pero llegaron 26.000 jóvenes. Finalmente, más de 2.000 estuvieron fuera del auditorio y escucharon al conferencista por medio de un sistema de altoparlantes que fue instalado rápidamente. ¿Quién dice que los jóvenes no escucharán este mensaje tradicional?

Hasta los adolescentes que han estado sexualmente activos pueden escoger la abstinencia. A menudo, se le llama a esto “segunda virginidad”, este es un buen concepto que comunica la idea de que los jóvenes pueden empezar de nuevo. Una muchacha le escribió recientemente a Ann Landers para decirle que ella hubiera querido haber conservado su virginidad, y terminó su carta con estas palabras: “Lo siento, no lo hice, y ahora quisiera poder tenerla de nuevo”. Como adultos responsables, necesitamos decirle a ella que aunque no puede volver atrás, sí puede seguir adelante, puede recuperar de nuevo su dignidad y proteger su salud, porque nunca es demasiado tarde para comenzar a decir “no” a las relaciones sexuales antes del matrimonio.

Sin embargo, establecer y fortalecer las ideas sobre la abstinencia entre los adolescentes, puede ser como arar en el mar. No porque ellos no escuchen, porque la mayoría lo hace. Pero los mensajes a favor de la abstinencia se ahogan en el océano de propaganda tóxica de los profesionales que promueven las “relaciones sexuales sin riesgo”, quienes les dicen a los jóvenes que como es imposible que ellos se abstengan de tener relaciones sexuales deben usar un condón.

Según ustedes, los principales responsables son aquellos que les han dicho a los adolescentes que la expresión sexual es su derecho, siempre y cuando lo hagan “correctamente”. ¿Quién más ha contribuído a la epidemia?

Por supuesto, la industria del entretenimiento debe compartir la culpa, incluyendo a los productores de televisión. Es interesante que en relación con esto las cadenas de televisión y las compañías de televisión por cable están retorciéndose las manos por causa de la terrible epidemia de SIDA. Profesan estar muy preocupadas por las personas infectadas con enfermedades de transmisión sexual, y tal vez sean sinceras. Sin embargo, los ejecutivos de la TV y los magnates del cine han contribuído grandemente a la existencia de esta plaga. Por décadas, han mostrado a adolescentes y adultos subiendo y bajando de las camas de unos y otros como robots sexuales. Solamente mostraban a los tontos como castos, y éstos eran demasiado estúpidos o feos para poder encontrar pareja.

Por supuesto, los bellos jóvenes actores en esos dramas eróticos nunca se enfrentaron con ninguna consecuencia debido a su actividad sexual. Ninguno contrajo herpe, o sífilis, o clamidia, enfermedades inflamatorias de la pelvis, o esterilidad, o SIDA, o verrugas genitales, o cáncer cervical. A ningún paciente su médico le dijo que no había cura para su enfermedad, o que tendría que luchar con el dolor por el resto de su vida. Ninguno oyó jamás que el cáncer cervical asociado con el virus que causa el papiloma en los seres humanos (HPV) mata a más mujeres que el SIDA,o que ahora hay tipos de gonorrea resistentes a la penicilina.

No, no había nada negativo. Todo parecía tan divertido. ¡Pero qué precio estamos pagando ahora por las mentiras que nos han dicho!

El gobierno de los Estados Unidos también ha contribuído a esta crisis y continúa agravando el problema. Por ejemplo, un folleto recientemente publicado por los Centros Federales para el Control de las Enfermedades y la ciudad de Nueva York, titulado: “Teens Have the Right” [“Los jóvenes tienen el derecho”], parece tener como propósito el liberar a los adolescentes de la autoridad adulta. El folleto contiene las seis declaraciones siguientes, que constituyen los “Derechos de los jóvenes” (“Teenager’s Bill of Rights”):

•Tengo el derecho de pensar por mí mismo.

•Tengo el derecho de decidir si tengo relaciones sexuales o no, y con quién.

•Tengo el derecho de protegerme cuando tengo relaciones sexuales.

•Tengo el derecho de comprar y usar condones.

•Tengo el derecho de expresarme.

•Tengo el derecho de pedir ayuda si la necesito.

Bajo la última declaración (el derecho a pedir ayuda), hay una lista de organizaciones y números de teléfonos a los que se les anima a los lectores a llamar. La filosofía que gobierna a varias de estas organizaciones incluye presentar la homosexualidad como un estilo de vida aceptable y una vigorosa promoción del derecho de los jóvenes a la expresión sexual.

Seguramente hay otros que reconocen el peligro que ahora amenaza a una generación de nuestros mejores y más brillantes jóvenes. Es hora de hablar en favor de un valor pasado de moda llamado virginidad. Ahora, más que nunca, la virtud es una necesidad.

Si usted está de acuerdo en que ya es hora de tener una nueva actitud hacia la sexualidad de los adolescentes, lleve este artículo a la próxima reunión de la junta directiva de su escuela. Envíelo al cuerpo legislativo de su ciudad, estado o país. Y por favor, compártalo con sus adolescentes. Comience a promover la abstinencia antes del matrimonio, como la única manera saludable de sobrevivir a esta epidemia mundial.

Fuente: www.vidahumana.org

 

Una respuesta a “En defensa de la virginidad

  1. JESUS VERDIN CRUZ

    Son muy impresionantes las cifras sobre el HIV , pero mas me impresiona la actitud del Gobierno de los Estados Unidos, y de muchos organismos empresas y personas empecinadas en causar graves males a la poblaciòn. Si los expertos saben las consecuencias de promover el llamado ” sexo seguro “, que conduce a tantas enfermedades, aquì no veo, mas que la cultura de la muerte galopando tranquilamente, no solo por los Estados Unidos, sino por muchos paises. Hay todo un plan de despoblaciòn, en donde se incluyen las campañas antinatalistas con todo tipo de anticonceptivos perjudiciales, el aborto, la eutanasia, la fabricaciòn de guerras y conflictos entre paises, etc. Detràs de todo esto hay intereses muy poderosos, impulsados por satanàs y todas sus fuerzas infernales. Sin embargo los cristianos catòlicos, debemos mantener viva la esperanza, sin dejar de luchar, sin dejar de orar, sin dejar de ofrecer sacrificios al Señor para que se apiade de este mundo terrible- mente acosado por las fuerzas del mal. Debemos organizarnos para mani- festar pùblicamente nuestra fe y nuestra oposiciòn, a todas las acciones de los gobiernos que atenten contra la vida humana, la familia, y en resumen, en contra de nuestros valores humanos y cristianos, llegando incluso hasta dar la vida.

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