Sólo hay una forma de protegernos: Virginidad hasta el matrimonio

Sólo hay una manera segura de permanecer saludable en medio de una revolución sexual. Consiste en abstenerse de tener relaciones sexuales hasta el matrimonio, y después de casarse ser fiel a un cónyuge no infectado.

Este es un concepto que fue ampliamente aceptado por la sociedad hasta la década de 1960. Desde entonces surgió una “mejor idea”; una idea que ahora amenaza a toda la familia humana.Cuando se propone la abstinencia, surgen algunas preguntas inevitables, y ya es hora de que demos algunas respuestas claras.

¿Por qué, aparte de las consideraciones morales, cree usted que se les debe enseñar a los adolescentes a abstenerse de tener relaciones sexuales hasta que se casen?

Ningún otro método contra la epidemia de enfermedades de transmisión sexual tendrá éxito. Las llamadas “relaciones sexuales sin riesgo” son una solución desastrosa en marcha. Los condones pueden fallar por lo menos en el 15.7% de los casos anualmente en la prevención de embarazos.

Fallan 36.3% de los casos anualmente en la prevención de embarazos entre mujeres jóvenes y solteras, pertenecientes a clases minoritarias.

En un estudio de hombres homosexuales, la British Medical Journal [Revista facultativa británica] reportó un porcentaje del 26% de fallo debido a rotura o deslizamiento del condón. En vista de estos resultados, es obvio por qué les hemos dado un nombre a aquellos que confían en los condones como un medio para evitar el embarazo. Los llamamos “padres”.

Teniendo en cuenta que una mujer puede concebir solamente unos pocos días al mes, sabemos que el porcentaje de fallo de los condones debe ser mucho más alto cuando se trata de prevenir enfermedades, ¡que pueden ser transmitidas los 365 días del año! Si los condones no se usan correctamente, o si se deslizan sólo una vez, se intercambian virus y bacterias, y comienza el proceso de la enfermedad. Un sólo error, después de 500 episodios “protegidos” es todo lo que se necesita para contraer una enfermedad de transmisión sexual. El daño es hecho en un solo momento cuando la razón es dominada por la pasión.

Aquellos que dependen de un método tan inseguro deben usarlo apropiadamente en cada ocasión, y aun así hay un alto porcentaje de fallos, debido a factores fuera de su control. Es posible que la joven víctima, a quien las personas mayores le dicen que este pequeño dispositivo de goma elástica es “seguro”, no sepa que está arriesgándose a tener toda una vida de sufrimiento, y aun a morir, por un momento tan breve de placer. ¡Qué carga tan pesada para ser puesta sobre una mente y un cuerpo inmaduros!

En realidad, recientemente la Sección de Medicina de la Universidad de Tejas descubrió que los condones son solamente 69% eficaces para evitar la transmisión del virus de inmunodeficiencia humana (HIV) en parejas heterosexuales. La doctora Susan Weller, de dicha Sección de Medicina, analizó 11 estudios independientes de casos de transmisión del HIV. Su conclusión fue: “Cuando se trata de la transmisión sexual del HIV, la única manera eficaz para evitarla es no tener relaciones sexuales con alguien que tenga o pudiera tener el HIV”.

En una conferencia de sexólogos ninguno levantó la mano cuando se les preguntó si ellos confiarían en protegerse con un condón al tener relaciones sexuales con una persona infectada con el HIV.

En una conferencia que tuvo lugar hace algunos años, ni uno de 800 sexólogos levantó la mano cuando se les preguntó si ellos confiarían en una delgada envoltura de goma elástica para protegerse al tener relaciones sexuales con una persona infectada con el HIV. ¿Quién podría culparlos? Ellos no están locos, después de todo. Y sin embargo, están totalmente dispuestos a decirles a nuestros jóvenes que las “relaciones sexuales sin riesgo” están a su alcance y que pueden “dormir” con cualquiera sin ninguna consecuencia.

Sólo hay una forma de protegernos de las enfermedades mortales que nos acechan. Es la abstinencia antes del matrimonio, y después la fidelidad mutua de por vida a un cónyuge no infectado. Cualquiera otra cosa podría ser mortal.

Esa posición no es realista hoy en día. Es una solución imposible de realizar; los jóvenes no la pondrán en práctica, nos dicen. Algunos lo harán. Otros no. Sin embargo, sigue siendo la única respuesta. Pero consideremos una “solución imposible de realizar”. Desde 1970, el gobierno de los Estados Unidos ha gastado miles de millones de dólares promoviendo métodos anticonceptivos y las “relaciones sexuales sin riesgo”. Solamente este año, se desperdiciarán de esa manera cientos de millones de dólares de sus impuestos. ¿No es ya hora de que se pregunten qué han obtenido por su dinero? Después de 22 años y miles de millones de dólares, todavía aproximadamente el 58% de las muchachas menores de 18 años no usan un contraceptivo durante su primera relación sexual.

Además, el promedio de los jóvenes tiende a tener relaciones sexuales sin “protegerse” por todo un año, antes de empezar a usar algún tipo de contraceptivo.

Ese es el porcentaje de éxito de los expertos que llaman a la abstinencia “irreal” o imposible.

Aunque Estados Unidos gastará otros 50 mil millones promoviendo el uso del condón, la mayoría de los jóvenes no lo usarían constante y apropiadamente. La naturaleza del ser humano y la pasión del acto sexual, simplemente no les permite a los jóvenes románticos comportarse de una manera disciplinada.

“Pero si usted supiera que un joven iba a tener relaciones sexuales, ¿no le enseñaría acerca del uso apropiado del condón?”

No, porque hacer eso tiene consecuencias imprevistas. Recomendar el uso del condón a los jóvenes inevitablemente comunica cinco ideas peligrosas: (1) que es posible tener “relaciones sexuales sin riesgo”; (2) que todo el mundo lo está haciendo; (3) que adultos responsables esperan que ellos lo hagan; (4) que es algo bueno; y (5) que sus compañeros saben que ellos creen éstas cuatro cosas, las cuales promueven la promiscuidad sexual. Estos son mensajes muy destructivos para dárselos a los jóvenes.

Además, la información suministrada por Planned Parenthood [Planificación Familiar] muestra que la razón principal por la que los jóvenes tienen relaciones sexuales es la presión de sus compañeros. Por lo tanto, cualquier cosa que hagamos que dé a entender que “todo el mundo lo está haciendo”, tendrá por resultado que más, no menos personas, empezarán a tener relaciones sexuales. Los programas de distribución de condones no reducen el número de jóvenes expuestos a enfermedades, sino que lo aumentan radicalmente.

Desde que el gobierno de los Estados Unidos empezó su principal programa contraceptivo en 1970, los embarazos de muchachas solteras han aumentado en un 87% entre las edades de 15 a 19 años. Asimismo, los abortos entre adolescentes aumentaron en el 67%; los alumbramientos de madres solteras subieron en un 83.8% y las enfermedades venéreas han infectado a una generación de jóvenes. Buen trabajo, consejeros sexuales. Brillante idea, senadores y congresistas. Buen sueño, Estados Unidos de América.

Después de haber cometido un disparate que ahora amenaza a la familia humana, uno podría pensar que los creadores de estos programas se retractarían y pedirían disculpas por sus errores. Pero en vez de hacer eso, continúan ejerciendo presión en el Congreso y en las corporaciones de los Estados Unidos para conseguir más dinero. Teniendo en cuenta la información errónea que existe en relación con esto asunto, probablemente lo conseguirán.

“Pero si usted fuera un padre o una madre y supiera que su hijo está teniendo relaciones sexuales, ¿no preferiría que él o ella usara un condón?”

¿Cuanto riesgo es aceptable cuando usted habla de la vida de su hijo o hija adolescente? En un estudio de parejas casadas en las cuales uno de los cónyuges estaba infectado con el HIV, se descubrió que el 17% de las parejas que usaban condones para protegerse contrajeron el virus en un año y medio. Decirles a nuestros hijos adolescentes que “reduzcan el riesgo” a uno en seis (17%) no es mucho mejor que recomendarles que jueguen a la ruleta rusa. Las dos cosas son fatales, finalmente. La diferencia es que con un revólver la muerte es más rápida. Supongamos que su hijo o hija se hace miembro de un club de paracaidismo de seis miembros. Si usted supiera que uno de sus paracaídas fallaría irremediablemente, ¿le recomendaría que simplemente se abrochara bien los cinturones? Claro que no. Usted le diría: “¿Por favor no saltes! ¡Tu vida está en peligro!” ¿Cómo podría un padre que ama a su hijo hacer algo diferente?

“Los jóvenes no van a escuchar el mensaje de la abstinencia. Usted está realmente perdiendo el tiempo tratando de convencerlos de algo como eso.”

Es un mito popular que los adolescentes son incapaces de entender que lo mejor para ellos es conservarse vírgenes hasta el matrimonio. Casi el 65% de todas las muchachas de escuela secundaria, menores de 18 años, son vírgenes.

Hace algunos años, se celebró un acontecimiento juvenil que no tenía en el programa ningún deporte, ni grupo de música “rock”. La única atracción era un ex presidiario llamado Harold Morris, hablando acerca de la abstinencia, entre otros temas. El coliseo tenía capacidad para 18,000 personas, pero llegaron 26,000 jóvenes. Finalmente, más de 2,000 estuvieron fuera del auditorio y escucharon al conferencista por medio de un sistema de altoparlantes que fue instalado rápidamente. ¿Quién dice que los jóvenes no escucharán este mensaje tradicional? Hasta los adolescentes que han estado sexualmente activos pueden escoger la abstinencia. A menudo, se le llama a esto “segunda virginidad”, este es un buen concepto que comunica la idea de que los jóvenes pueden empezar de nuevo. Una muchacha le escribió recientemente a Ann Landers para decirle que ella hubiera querido haber conservado su virginidad, y terminó su carta con estas palabras: “Lo siento, no lo hice, y ahora quisiera poder tenerla de nuevo”. Como adultos responsables, necesitamos decirle a ella que aunque no puede volver atrás, sí puede seguir adelante, puede recuperar de nuevo su dignidad y proteger su salud, porque nunca es demasiado tarde para comenzar a decir “no” a las relaciones sexuales antes del matrimonio.

Sin embargo, establecer y fortalecer ideas de abstinencia entre los adolescentes, puede ser como arar en el mar. No porque ellos no escuchen, porque la mayoría lo hace. Pero los mensajes a favor de la abstinencia se ahogan en el océano de propaganda tóxica de los profesionales que promueven las “relaciones sexuales sin riesgo”, quienes les dicen a los jóvenes que como es imposible que ellos se abstengan de tener relaciones sexuales deben usar un condón.Según ustedes, los principales responsables son aquellos que les han dicho a los adolescentes que la expresión sexual es su derecho, siempre y cuando lo hagan “correctamente”.

¿Quien más ha contribuido a la epidemia? Por supuesto, la industria del entretenimiento debe compartir la culpa, incluyendo a los productores de televisión. Es interesante que en relación con esto las cadenas de televisión y las compañías de televisión por cable están retorciéndose las manos por causa de la terrible epidemia de SIDA.

Profesan estar muy preocupadas por las personas infectadas con enfermedades de transmisión sexual, y tal vez sean sinceras. Sin embargo los ejecutivos de la TV y los magnates del cine han contribuido grandemente a la existencia de esta plaga. Por décadas, han mostrado a adolescentes y adultos subiendo y bajando de las camas de unos y otros como robots sexuales. Solamente mostraban a los tontos como castos, y éstos eran demasiado estúpidos o feos para poder encontrar pareja.

Por supuesto, los bellos jóvenes actores en esos dramas eróticos nunca se enfrentaron con ninguna consecuencia debido a su actividad sexual. Ninguno contrajo herpes, o sífilis, o clamidia, enfermedades inflamatorias de la pelvis, o esterilidad, o SIDA, o verrugas genitales, o cáncer cervical. A ningún paciente su médico le dijo que no había cura para su enfermedad, o que tendría que luchar con el dolor por el resto de su vida. Ninguno oyó jamás que el cáncer cervical asociado con el virus que causa el papiloma en los seres humanos (HPV) mata a más mujeres que el SIDA, o que ahora hay tipos de gonorrea resistentes a la penicilina.

No, no había nada negativo. Todo parecía tan divertido. ¡Pero qué precio estamos pagando ahora por las mentiras que nos han dicho!

El gobierno de los Estados Unidos también ha contribuido a esta crisis y continúa agravando el problema. Por ejemplo, un folleto reciente publicado por los Centros Federales para el Control de las Enfermedades y la ciudad de Nueva York, titulado: “Teens Have the Right” [“Los jóvenes tienen el derecho”], parece tener como propósito el liberar a los adolescentes de la autoridad adulta. El folleto contiene las seis declaraciones siguientes, que constituyen los “Derechos de los jóvenes” (“Teenager’s Bill of Rights”):

  • Tengo el derecho de pensar por mí mismo.
  • Tengo el derecho de decidir si tengo relaciones sexuales o no, y con quién.
  • Tengo el derecho de protegerme cuando tengo relaciones sexuales.
  • Tengo el derecho de comprar y usar condones.
  • Tengo el derecho de expresarme.
  • Tengo el derecho de pedir ayuda si la necesito.

Bajo la última declaración (el derecho a pedir ayuda) hay una lista de organizaciones y números de teléfonos a los que se les anima a los lectores a llamar. La filosofía que gobierna a varias de estas organizaciones incluye presentar la homosexualidad como un estilo de vida aceptable e incluye una vigorosa promoción del derecho de los jóvenes a la expresión sexual.

Seguramente hay otros que reconocen el peligro que ahora amenaza a una generación de nuestros mejores y más brillantes jóvenes. Es hora de hablar en favor de un valor pasado de moda llamado virginidad. Ahora, más que nunca, la virtud es una necesidad.

Si usted está de acuerdo en que ya es hora de tener una nueva actitud hacia la sexualidad de los adolescentes, lleve este artículo a la próxima reunión de la junta directiva de su escuela. Envíelo al cuerpo legislativo de su ciudad, estado o país. Y por favor, compártalo con sus adolescentes, Comience a promover la abstinencia antes del matrimonio, como la única manera saludable de sobrevivir a esta epidemia mundial.

Fuente: http://vidahumana.org/castidad/item/725-sólo-hay-una-forma-de-protegernos-virginidad-hasta-el-matrimonio

 

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