Una educación creativa ayuda a los hijos a encontrar mejores trabajos

Que los padres sean conscientes de que la creatividad es clave en las vidas o en el futuro de sus hijos es uno de los objetivos de Martina Leibovici-Mühlberger, una de las autoras del informe ¡Buenos días creatividad!, patrocinado por la Fundación Botín. Con una trayectoria largamente ligada a la familia, esta austriaca explica a ABC el papel que la familia desempeña en el fomento de esta cualidad en su prole.

—¿Por qué es tan importante el modelo de los padres en la creatividad de sus hijos?

—Primero habría que definir creatividad como la habilidad que tiene el ser humano en resolver problemas, bien sean matemáticos, o personales. Y la familia es el primer lugar donde aprendemos a relacionarnos con el mundo. Los niños son unos observadores tremendos. Por eso los padres son los primeros responsables de la foto que se hacen sus hijos del mundo, o de la creatividad con que se enfrentan a este. Como dijo la doctora Margaret Morgan Lawrence: «la creatividad nace en la cuna familiar y en el mundo interior de los padres, antes de que nazca su hijo». Somos muy responsables de su futuro. Hasta el punto de que una de las conclusiones que podemos extraer de nuestro informe «¡Buenos días creatividad!» es que una educación creativa y rica en artes facilita en un 17,6% las posibilidades de cursar estudios superiores y de conseguir mejores trabajos, al tiempo que reduce en un 10% las probabilidades de caer en el empleo.

—Exactamente, ¿de qué manera es útil la creatividad en el mundo del trabajo?

—Gracias a la creatividad, el ser humano adquiere perspicacia en la resolución de problemas, pensamiento lateral, pensamiento integrado emocional y cognitivo, conciencia autorreflexiva, gran flexibilidad cognitiva, funcionamiento social complejo y capacidad de adaptación a un entorno en constante cambio. Nuestros hijos deberán perfeccionar estas cualidades si quieren competir con éxito en el futuro. Podría hacer un símil con el trabajo realizado por el grupo de expertos internacionales que ha elaborado el informe «Buenos días creatividad» para la Fundación Botín. Nos dieron toda la libertad y el espacio del mundo para trabajar. Confiaron en nosotros, no nos marcaron ningún límite, y respetaron al máximo nuestro trabajo. De ahí los magníficos resultados. Ese es el tipo de instituciones, ágiles, adaptables, y en definitiva, creativas, que necesitaremos en un futuro.

—Entonces, teniendo en cuenta los desafíos futuros que encontrarán nuestros hijos, lo que más interesa a los padres es, desde luego, educar una mente creativa. ¿Qué se puede hacer desde la familia para lograr este objetivo?

—Los niños nacen con una increíble capacidad de aprender, pensar, vivir e interactuar con su mundo de forma creativa. Vienen al mundo con sofisticados programas de «software» preinstalados que desafían el entendimiento humano. Los mismos padres podrían atestiguar las increíbles capacidades que a veces demuestran los hijos. Por ejemplo, aprenden rápidamente las habilidades complejas, como nadar, aun siendo muy pequeños, o incluso otros idiomas si se les expone a ellos a una edad temprana. Pero para esto hay que comenzar por respetar el juego y el sentido lúdico infantil como el ingrediente más importante para el proceso de desarrollo personal. Aunque no lo parezca, esto les compensará con creces.

—Pero, ¿cómo puede un padre empezar a reforzar la creatividad de su hijo?

—Puede comenzar animando a su hijo a inventar sus propias historias. Comience leyendo cuentos en voz alta… Y empiece lo antes posible. Para prescolares, por ejemplo, hay que intentar  crear un ritual de lectura, incluso de sólo diez minutos al día. No deje de leer cuando los niños estén edad escolar. Contemple cuadros o escuche música con sus hijos… y sobre todo no califique todas las actuaciones de sus hijos.

—Su conclusión es…

—Que la lectura de todo esto debería animarnos a situar la creatividad en un lugar primordial en las vidas de nuestros hijos y alentarnos como profesores, investigadores y defensores de los niños a intentar divulgar este conocimiento entre los padres, a fin de que ellos también participen.

 

Cómo inspirar la creatividad en el hogar

1. Designe una zona creativa de la casa. Llamémosla la zona de creatividad: un rincón donde su hijo pueda divertirse, jugar y aprender mientras interactúa con un entorno de aprendizaje estimulante. Tener un lugar designado para estimular las facultades creativas de sus hijos es un paso importante para fomentar sus talentos creativos. El mero hecho de designar esta zona da pie a un ritual familiar que genera un sentimiento de diversión y suscita expectativas. Lo mejor es llenar este rincón doméstico con juguetes educativos, puzzles, juegos que les enseñen a pensar y crear… Y a medida que sus hijos crezcan, actualice esos juegos y juguetes de la zona creativa de modo que reflejen su edad.
2. Tenga en cuenta que la prueba y el error deben ser la pauta. Si permitimos que nuestros hijos hagan tentativas y se equivoquen tan a menudo como sea posible, puede que estemos en el buen camino para conseguir los Edison, Picasso y Miguel Ángel de una nueva era.
3. Baje el volumen de los tonos negativos, y amplifique los positivos en su «música» diaria. La negatividad es uno de los venenos más nocivos para la creatividad. Así, es lógico que los niños que crecen escuchando frases negativas acaben asumiendo menos riesgos en la vida, porque es probable que su autoestima se haya visto azotada y destrozada a lo largo del camino del descubrimiento.
4. Pruebe a exponerles a la música y al dibujo a una edad temprana. Los niños que aprenden a dibujar o a tocar un instrumento a una edad temprana tienen más posibilidades de conseguir puntuaciones más altas en exámenes estándar durante etapas posteriores de la vida.
5. Conozca sus talentos y refuércelos desde la cuna. Todos nacemos con unos talentos, inteligencia y habilidades únicos. Si estos potenciales se alimentan y refuerzan desde los primeros años, cuando el cerebro es aún plástico y flexible, será más probable que el niño consiga una buena base en esos ámbitos en etapas posteriores de la vida.
6. Sea un psicólogo de la motivación. Como padre, debe imbuirse de los principios de la psicología motivacional para cimentar la vda de su hijo. Vincule cosas que le encante hacer a su hijo con el rendimiento en otras áreas de su vida que sean importantes para el aprendizaje y el desarrollo intelectual. Por ejemplo, si quiere que su hijo mejore en matemáticas, lo que debe hacer es establecer una razón persuasiva que centre su atención en lograr el objetivo. Si nadar es su deporte favorito, planfique las clases de natación inmediatamente después de haber terminado correctamente sus tareas de matemáticas.
Fuente: www.abc.es

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